Cuando un estudiante universitario decide transformar una idea en un emprendimiento, uno de los mayores desafíos es demostrar que esa idea puede convertirse en un negocio real y escalable. En un Pitch Deck o un Elevator Pitch, no basta con explicar qué hace el proyecto; es indispensable mostrar que existe un mercado claro, atractivo y alcanzable. En este contexto, los conceptos de TAM, SAM y SOM se convierten en una base fundamental del discurso emprendedor.

El TAM (Total Addressable Market) representa el tamaño total del mercado si todas las personas o empresas que tienen el problema que resuelves utilizaran tu solución. Para los estudiantes, este concepto ayuda a entender si su idea tiene potencial de crecimiento más allá del aula. Para los inversionistas, el TAM permite evaluar si el proyecto apunta a un problema lo suficientemente grande como para justificar tiempo, capital y acompañamiento.
El SAM (Serviceable Addressable Market) es una porción más concreta del mercado. Aquí se define a quién realmente puedes atender hoy, considerando tu cliente ideal, la geografía, el modelo de negocio y el alcance actual del producto o servicio. Este nivel demuestra foco y madurez: no se trata de venderle a todos, sino de empezar por el segmento correcto. Desde la mirada de inversionistas, un SAM bien definido refleja que el equipo conoce a su cliente y entiende el contexto en el que compite.
El SOM (Serviceable Obtainable Market) es la parte del SAM que puedes alcanzar de manera realista en el corto o mediano plazo. Este concepto conecta directamente con la capacidad de ejecución del equipo emprendedor: recursos disponibles, estrategia comercial, canales de venta y ritmo de crecimiento. Para los inversionistas, el SOM es una señal clara de si el proyecto puede convertir una idea en resultados concretos.
Ejemplo práctico: si un grupo de estudiantes desarrolla un software de gestión de inventarios para restaurantes, el TAM serían todos los restaurantes que podrían digitalizar su operación; el SAM, los restaurantes medianos y formales en ciudades principales; y el SOM, aquellos que el equipo puede captar en los próximos 24 meses según su estrategia comercial y capacidad operativa.
Para facilitar su comprensión, muchos inversionistas y mentores analizan estos conceptos como una secuencia lógica: primero identificar el problema y quién lo tiene (TAM), luego decidir dónde empezar y con quién (SAM), y finalmente definir qué es realmente alcanzable con los recursos actuales (SOM). Esta lógica permite evaluar si el emprendimiento es realista, rentable y escalable.

Desde la perspectiva de potenciales inversionistas, TAM, SAM y SOM no son solo números: reflejan qué tan preparado está el equipo, si comprende su mercado, si conoce a la competencia y si su modelo de negocio tiene sentido económico. Aspectos como la diferenciación, el costo de adquirir clientes y la posibilidad de crecer por etapas influyen directamente en cómo se interpreta este análisis.
En Impulso Ecotec, trabajamos estos conceptos con estudiantes para que aprendan a pensar como emprendedores y comunicar como lo hacen los inversionistas, construyendo Pitch Decks y Elevator Pitches que no solo inspiran, sino que transmiten solidez, criterio y visión de futuro.


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